CÓDICE — guía docente
De la cola al dinosaurio
Objetivo
Que el alumno distinga, dentro de una misma reconstrucción, qué parte es evidencia fósil y qué parte es inferencia, y ubique las partes principales del esqueleto de un hadrosaurio.
Pasos de la actividad
- Imprime la tarjeta de la experiencia (1 por equipo) o proyéctala.
- Pide a los alumnos escanear el QR con la cámara del teléfono.
- Deja 5 minutos de exploración libre: que lleven el control de un extremo al otro varias veces.
- Detén el control a la mitad y pregunta qué huesos se ven en marfil y cuáles en gris. Espera a que alguien nombre la diferencia antes de explicarla.
- Cierra con los dos retos en equipos y con la pregunta detonadora 3.
Preguntas detonadoras
- ¿Cómo sabemos de qué color era un dinosaurio, si el color no se fosiliza?
- Si de un animal sólo apareciera la cola, ¿qué podríamos decir de él con seguridad y qué no?
- ¿Qué tendría que encontrarse mañana para que este dibujo del Tlatolophus tuviera que cambiar?
Respuestas de los retos
- Reto 1: la cola (opción 2). Fue lo primero que apareció, en 2005, en el municipio de General Cepeda, Coahuila, en la formación Cerro del Pueblo: una cola articulada, es decir, con los huesos todavía en su orden. El cráneo y la cresta salieron después, en la excavación que INAH y UNAM emprendieron en 2013.
- Reto 2: la cresta (opción 2). Era hueca y por dentro pasaban los conductos de la nariz; se sostiene que servía para emitir sonidos graves. Su parecido con la vírgula —el signo de «palabra» de los códices nahuas— le dio el nombre: Tlatolophus, del náhuatl tlahtolli, palabra, y del griego lophos, cresta. Se describió como especie nueva en 2021.
Si el código QR de la tarjeta no funciona, teclea esta dirección en el navegador:
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